Aunque hace más de tres años el cantante mexicano Vicente Fernández se despidió de los escenarios, este domingo volvió a ellos por unas horas durante el homenaje que se le rindió en Guadalajara, Jalisco.

En la explanada del Instituto Cultural Cabañas, el llamado “Charro de Huentitán” fue recibido entre aplausos, porras y vítores por unas 65 mil personas que lo acompañaron a develar una estatua en su honor colocada en la Plaza de los Mariachis.

El evento fue organizado por el ayuntamiento de Guadalajara, encabezado por el alcalde Ismael del Toro, y el gobierno del estado de Jalisco, de donde el intérprete de éxitos como “Acá entre nos” y “Por tu maldito amor”, es originario.

A sus 79 años, Vicente Fernández arribó al evento a bordo de un carro de golf. A su paso, cientos de seguidores le dirigían todo tipo de halagos, pero predominaron aquellas frases de: “¡Chente, te queremos!”, “¡Chente, regresa a los escenarios!” Es una estatua bastante bien charra”, comentó el ídolo mexicano al descubrir la escultura hecha en bronce de silicio y en la que luce montando a caballo.

La obra realizada por Jorge Frausto, tiene un peso de 800 kilogramos y costó dos millones 600 mil pesos.  Un minuto de aplausos o gritos para el Príncipe de la Canción, con quien compartí presentaciones y giras por Estados Unidos. José José, mi amigo, quien hoy está sufriendo más que en vida”, expresó en clara alusión a la forma en que se ha llevado a cabo el funeral de su colega.

Fernández, quien es uno de los símbolos más significativos en la cultura musical de México, también aprovechó el espacio para ofrecer disculpas a la comunidad LGTTTI, luego de que en mayo pasado se dio a conocer una grabación en vídeo en la que revela que hace tiempo rechazó un trasplante de hígado compatible porque no sabía de su origen.

Me querían poner un hígado de otro cabrón y les dije: ‘Yo no me voy a dormir con mi mujer y con el hígado de otro güey. No sé si era homosexual o drogadicto”, declaró en aquel entonces. Ahora, dijo: “Yo lo dije de manera inconsciente. Tengo muchos amigos gays. Al fin y al cabo, todos somos iguales.

Unos nacen y otros se hacen, por eso pido perdón delante de la gente, no detrás de una cámara para que no vendan la exclusiva”. Ante la insistente petición de: “¡Canta, Chente, canta!”, el artista, que se despidió de los escenarios en abril de 2016 en un concierto en el Estadio Azteca ante más de 100 mil personas, prometió que dejará de cantar hasta que la gente quiera.