El pequeño Kairan Quazi ya mostraba señales de su gran inteligencia siendo muy pequeño, pero no hubo duda de que era diferente al resto cuando el niño se metió en problemas por corregir a sus maestros. Cuando pasó estaba en el jardín de infancia. Era lógico que supiera más que el resto, de hecho, según un test de inteligencia que realizó poseía un coeficiente intelectual por encima del 99.9% de la población. No solo eso, sino que su inteligencia emocional también es excepcionalmente alta.

Esto quiere decir que no es un niño introvertido, callado o tímido hasta límites problemáticos. Es un niño normal con una inteligencia excepcional. Pero ser tan inteligente no siempre es fácil de llevar, sobre todo si el entorno no está preparado para ello. Por suerte, el menor y sus padres recibieron el mejor asesoramiento posible y el chico fue admitido en una escuela especial para potenciar todas sus capacidades. “Fui admitido en Mensa International, un programa para personas con un alto coeficiente intelectual, y me convertí en un Joven Académico del Instituto Davidson.

Mis padres comenzaron a recibir asesoramiento profesional para aprender más sobre las necesidades de los niños profundamente dotados, y me trasladaron a una escuela primaria especializada”, contó al medio mencionado. Lo que se destaca del intelecto de Kairan es el “aprendizaje asíncrono”, esto le permite comprender materias académicas a una velocidad acelerada o incluso sin orden lógico.

El niño aprendió álgebra sin haber tomado ni una sola lección. Sin embargo, aunque pueda ir mucho más rápido en algunas materias, en otras tiene que habituar a su cerebro a un aprendizaje más realista y lento, como por ejemplo escribir a mano, deletrear, tomar apuntas o incluso aprender otros idiomas. La gente siempre pregunta si el niño es un “genio”, pero los padres explican que ser genio se evalúa con una acción, debe hacer algo que requiere resolver grandes problemas y que tenga un impacto humano. No hay duda de que Keiran va por el buen camino.

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