El hecho ocurrió en Sudáfrica, donde una mujer quemó a sus dos hijos, de cinco y siete años, respectivamente, porque se comieron su pollo Kentucky. 

Cuando la mujer notó que su pollo no estaba, cuestionó a los niños y estos confesaron que se lo habían comido.

Ante la confesión y sin ningún escrúpulo, la madre tomó una plancha para quemarlos en manos y muslos.

Quien descubrió la agresión y dio aviso al padrastro de los niños,fue la maestra de los pequeños.

 El hombre contó que estaba separado de la mujer desde hacía un tiempo.

“Cuando el padrastro llegó a la escuela, la maestra le informó que los niños estaban muy asustados. Él le confesó que su madre los había quemado con una plancha durante las vacaciones; así que no era la primera vez que los agredía”.

Los menores fueron separados de su madre por trabajadores sociales, mientras que ella es interrogada por las autoridades.

La agresora fue detenida y encarcelada,podría enfrentar los cargos de abuso infantil y agresión.

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