GRAF7393. MADRID, 12/06/2019.- Fotografías facilitadas por la firma Carolina Herrera de su última colección, Resort 2020, cuyas prendas rinden homenaje a la "riqueza cultural mexicana", según ha asegurado el director creativo de la firma, Wes Gordon, en un comunicado de prensa emitido tras la acusación del gobierno mexicano de apropiación cultural. EFE/Carolina Herrera ***SOLO USO EDITORIAL***

México, 12 jun (EFEUSA).- El Gobierno mexicano esperará a una respuesta formal y detallada de la firma Carolina Herrera antes de emprender otras acciones después de haber hecho pública una carta en la que se solicita una explicación por el uso de diseños y bordados de pueblos originarios.

La secretaria de Cultura de México, Alejandra Frausto, firmante de la misiva, declaró este miércoles a medios que están manteniendo conversaciones con las comunidades mexicanas donde se fabrican textiles similares, a la vez que esperan a que los diseñadores y la marca se expliquen.

“Esperaremos la respuesta. Hay distintos temas y acciones posibles, estamos en comunicación con comunidades que son creadoras. La legislación interna (de México) está en construcción pero tenemos herramientas internacionales. Queremos escuchar su respuesta y la de las comunidades”, explicó Frausto.

Además, la política aclaró que no es una acusación directa, sino que, ante la duda, preguntaron a la marca para conocer el proceso de creación de la colección Resort 2020, de Wes Gordon.

“Hay colaboraciones en las que ellos (los pueblos originarios) están de acuerdo. En este caso nos sorprendió esta colección e hice este comunicado solicitando saber cómo se trabajó y si se trabajó con las comunidades”, detalló la secretaria.

Frausto solicitó en la carta “una explicación por el uso de diseños y bordados de pueblos originarios”, además de reivindicar “los derechos culturales de los pueblos indígenas” y pedir que “expliquen con qué fundamentos decidieron hacer uso de elementos culturales cuyo origen está plenamente documentado”.

La nueva colección “de Carolina Herrera se inspira en unas alegres y coloridas vacaciones latinas, el amanecer de Tulum, las olas en José Ignacio, el bailar en Buenos Aires o los colores de Cartagena”, explica una nota de prensa de la firma, perteneciente al grupo Puig.

Poco después de la petición formal de respuesta del Gobierno mexicano, el director creativo de Carolina Herrera, Wes Gordon, aseguró en un comunicado que las prendas rinden un homenaje a la “riqueza cultural mexicana” y reconoció el “maravilloso y diverso trabajo artesanal” del país latinoamericano.

“Mi admiración por el trabajo artesanal a través de mis viajes a México ha ido creciendo con los años. Con esta nueva colección he intentado poner en valor este magnífico patrimonio cultural”, añadió el creador.

Con relación al proceso de confección, dijo que la marca tiene un “increíble respeto” por las técnicas artesanales, ya que tienen un taller de artesanos en pleno Manhattan.

Los diseños no parecen convencer al Gobierno de México -que considera que las prendas de Carolina Herrera contienen la cosmovisión de los pueblos indígenas mexicanos-, más cuando está trabajando en una iniciativa de ley que proteja su arte y creatividad para evitar el plagio.

Uno de los modelos cuestionados es un vestido blanco largo con vistosos bordados de animales y flores y Frausto señala en esa carta que “ese bordado proviene de la comunidad de Tenango de Doria (Hidalgo)”.

Otros son unos vestidos por encima de la rodilla con vistosas flores bordadas como las que se hacen en la región del istmo de Tehuantepec, en Oaxaca.

Y el tercer caso es el de algunos vestidos con el típico sarape de Saltillo (Coahuila) que los indígenas utilizan para confeccionar prendas de abrigo como ponchos, gabanes o mantas. EFEUSA

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